Hace algunas semanas me invitaron a una charla sobre Evaluación Estratégica de la Propiedad Intelectual (PI), a cargo de Mr. Kuhnen, socio del despacho Kuhnen&Wacker. Este despacho es de los más grandes en Europa y en Japón sobre PI, manejando clientes como el Grupo Wolkswagen, Porsche o Toyota por citar algunos.
La PI es un tema candente hoy en día, ya que los mercados se mueven a una velocidad muy elevada, y la innovación -y las inversiones en I+D- en este tipo de mercados se deben proteger mediante los mecanismos que la ley nos permite. Las patentes parecen la opción más adecuada para proteger estas inversiones.
La charla fue muy instructiva, se trataron muchos temas relacionados con PI, y la verdad es fue muy amena. Una de las cosas que más me gustaron fue el enfoque empresarial que se le dio a la charla. A mi me gustan mucho las empresas, y cualquier cosa relacionada con las empresas siempre me llama la atención. Creo que las patentes son un tema muy importante, ya que en muchísimas estadísticas, son uno de los datos clave para analizar macroeconómicamente una determinada región del mundo. España no está entre los primeros del mundo -ni de Europa- en este aspecto, y quizás venga relacionado por la escasa inversión en I+D que tienen las empresas españolas.
El Sr. Kuhnen nos explicó que para mejorar el proceso de la innovación, se debe de formar un equipo de la innovación, que debe incluir a las personas más influyentes y eficientes de la organización, para que puedan tener la información necesaria para tomar decisiones. El equipo deberá analizar sus productos y procesos con respecto a la IPC, deberá analizar los competidores internacionales y establecer una lista en prioridades de sus principales mercados. Una vez que se tenga la lista de prioridades, se debe buscar la manera de obtener beneficios del portafolio de PI, ya sea vendiendo el uso de las patentes, o reclamando dinero a los que ya las están usando. Existen numerosas fórmulas disponibles para calcular el valor de una patente, y de ahí hacer la lista de prioridades.
Yo no me siento demasiado cómodo cuando se habla de patentes, pero creo que es algo básico en entornos industriales y que a lo que se debe de prestar mucha atención. Quizás mi incomodidad para “aceptar” las patentes industriales viene del hecho de que estoy empapado de una cultura del “software libre“, en donde siempre se habla del rechazo a las patentes. A veces uno se olvida de que no se habla de “en contra de las patentes”, sino de “en contra de las patentes del software”, que es una cosa distinta. En cualquier caso, gracias a personas como Esteban o Imo, he ententido mejor este concepto a lo largo de los años. Sobre “Patentes del software” les recomiendo que echen un ojo a la presentación de Esteban: “la charla más divertida sobre patentes de programación” … no tiene desperdicio.
Cuando terminó la presentación, tuvimos una sesión de preguntas. Le pregunté al Sr. Kuhnen su opinión sobre el hecho de que paises tremendamente productores -como China- no tuvieran ningún respeto por las patentes ni la propiedad intelectual. Su respuesta fue que ahora mismo es quizás el tema más candente con respecto a las patentes y que la solución viene por dos vertientes: La primera es que se controle de manera más exhaustiva las aduanas, y la segunda es que se presione al gobierno Chino para que aumente el control de la propiedad intelectual, si fuera necesario, amenazando con un bloqueo comercial.
La segunda pregunta que le hice fue sobre su opinión sobre las patentes del software. Su respuesta no sólo me decepcionó, sino que me demostró que el negocio de las patentes -sobre todo desde el punto de vista de los abogados- es una cuestión de dinero y más dinero. Pero bueno, tampoco me esperaba nada muy diferente…
Un abrazo desde Tokyo,
FeR

Yo no estoy en absoluto de acuerdo con el sistema actual de patentes (no de software).
Las patentes deben ser un premio a la innovación, y al riesgo en la inversión en investigación. Sin embargo casi siempre se acaban usando para atar de manos y pies a cualquiera que intente hacerte la competencia (justa y legal) en tu sector (y en otros, de paso, también).
Las patentes en general deberían tener un tiempo mucho mas corto de validez (a mi 5 años me parece tiempo suficiente para amortizar la gran mayoria de las patentes) y que no se pudieran usar para evitar que la competencia lance mejores productos solo porque a tí se te ocurrió antes una idea, es decir, que cualquier otra empresa pudiera usar libremente lo que tú has patentado, para investigar, y que si logra algo mejor (o complementario) que lo tuyo, pudiera usarlo sin trabas simplemente pagando un porcentaje proporcional de sus ventas a la empresa que hizo la patente.
Las patentes actuales tenían sentido hace 200 años, cuando los inventores eran personas físicas más o menos amateur, pero no ahora cuando para inventar cualquier chorrada necesitas equipos materiales y personales que cuestan una burrada de millones y todo es capitalismo bestia.
Comentario por SrFloppy — Jueves 1 Diciembre, 2005 @ 12:30 am