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Evolución de la Fe

Categorías: fer-martin.blogspot.com — 06/02/04

Buenas a to2,

      Hoy traigo una reflexión un poco más profunda de lo habitual. Empezemos por el principio, yo me crié en un colegio de curas. Quizás la primera duda religiosa me surgió un día que me rezaba mi madre de pequeño para acostarme. Al terminar, cerré mis ojos y empecé a pensar con ánimo de quedarme dormido. Mis pensamientos fluyeron aquella noche sobre el rio de la fe. Convencido de que Dios oía nuestras plegarias, comencé a hablar con él. Pero a las preguntas que le hacía no escuché nunca respuesta. Quizás fue el más claro despertar de mi personalidad científica de toda mi niñez, pero el caso es que me hizo plantearme la existencia o no de Dios.

      Años más tarde, como casi todos los niños, hice mi primera comunión. Durante mis clases de catequesis, muchas dudas me asaltaron en mi mente. Todavía recuerdo cuando dialogué con mi catequista un dia sobre Dios. “Dios que es exactamente?” -Le pregunté. “Dios, es el amor” -Me respondió la catequista. Realmente creo que es una buena respuesta para un concepto tan profundo; Sin embargo no me respondió en absoluto mi problema de fondo. Pero aún así, convencido en parte de que era lo correcto, acepté el cuerpo de Dios y celebré mi primera comunión en la familia cristiana.

      No recuerdo por que razón no empecé mis estudios de confirmación posteriormente, pero el caso es que se redujeron progresivamente mis apariciones por el público centro clerigal. Se redujeron hasta desaparecer por completo; A excepción de algunas misas en honor a algún fallecido, o alguna boda que he asistido con mucha alegría. Pero la verdad tuve una etapa de negación de la existencia de Dios.

      Una conversación que tuve con mi tio hace algunos años también me ayudó mucho a aclarar mis ideas en este aspecto (Sucede también que mi tio es cura del Opus Dei, además de ser catedrático de Teología por la Universidad de Navarra). Nuestro diálogo rondó en base a la fe como autoconvencimiento del religioso de esa verdad superior. Mi tio admitía que la fe era la respuesta a preguntas tan complejas que el hombre no puede resolver, y se apoyan en una instancia superior que debe existir para dar coherencia al mundo que nos rodea. Una vez alcanzado este punto, debatí con mi tio el hecho de los avances en la ciencia y en el conocimiento humano, que disminuyen en proporción la necesidad de la fe en un Dios; Por ejemplo, si conocieramos completamente el razonamiento de un ser humano, el entorno que le rodea en su completitud, toda su historia desde sus origenes, y lo que pasa tras la muerte … tendríamos las tres grandes preguntas resueltas, por lo que Dios en sí mismo quedaría como una simple anotación en algún viejo cuaderno de historia futurista.

      Pues bien, tras negar un tiempo la existencia de Dios, aun no queriéndolo, me olvidé un poco del tema -ya que lo tomaba como una decisión meditada y por tanto, dificil de añadir comentarios de valía. Pero esto fue hasta hace unos días, en dónde, buscando información sobre el filosofo Protágoras, encontré una frase suya que me hizo reflexionar mucho: -sacada del escrito “Sobre los Dioses” …

De los dioses no puedo saber ni que son, ni que no son, ni qué aspecto tienen; pues múltiple es lo que me impide saber: tanto la no patencia (de lo ente mismo), como el ser breve de la vida del hombre.

      Esta frase de un grandísimo Sofista, me hizo pensar mucho en la solución a mi pregunta. Realmente el ser humano se cree tanto con lo poquísimo que ha conseguido aún, que se ve capaz de explicar lo que no puede explicar aún. Creo que si no sabemos que hay más allá de los límites del universo, no podemos darle un nombre y crear un concepto, porque con esto lo único que hacemos es tapar una ignorancia con un manto y no mirarla de nuevo, porque, reconozcámolos, nos dan miedo esas preguntas. Siempre nos lo han dado, es vivir en un estado de incertidumbre preguntándose el sentido de la vida cada día, y hay,ha habido y habrá personas que no pueden soportar esta carga en sus hombros sin ponerle este manto. El manto es la religión, en todas las variantes que he conocido hasta ahora.

      Sin embargo, he estado leyendo algo acerca de una religión un tanto desconocida -fuera del ámbito cinematográfico- como el Budismo. La vida de Budha -resumiendo- es la de un principe con todo tipo de lujos y comodidades, que forma una familia con una mujer y un hijo. Un día, despues de estar recluido en su palacio durante toda su vida, decidió pasear por su pueblo y ver a sus habitantes. Fue tal la tristeza que le empañó el corazón, que decidió abandonar sacrificando todo lo que tenía -incluida su familia- y convertirse en un asceta para entender el origen del dolor y del sufrimiento humano. Al contrario que Jesucristo, Budha lo tenía todo y lo abandonó por su pueblo. Sus enseñanzas son seguidas en multitud de lugares del mundo, en donde los practicantes hacen un amplio análisis personal de su propia consciencia, sin demostraciones públicas. El budismo es una religión privada, íntima, personal. Y quizás eso se lo que más me atrae de esta filosofía, que promueve que el autoconocimiento abre la mente y te integra con tu entorno.

      Parece que hoy puede ser un buen día para leer más de la vida de este hombre y de lo que nos enseñó sin necesidad de milagros, de imperios revelados contra un solo hombre, sin una organización en toda regla detrás del negocio de las respuestas sin explicación … excepto la fé.

      FeR