Buenas a to2,
Hoy traigo una reflexión un poco más profunda de lo habitual. Empezemos por el principio, yo me crié en un colegio de curas. Quizás la primera duda religiosa me surgió un día que me rezaba mi madre de pequeño para acostarme. Al terminar, cerré mis ojos y empecé a pensar con ánimo de quedarme dormido. Mis pensamientos fluyeron aquella noche sobre el rio de la fe. Convencido de que Dios oía nuestras plegarias, comencé a hablar con él. Pero a las preguntas que le hacía no escuché nunca respuesta. Quizás fue el más claro despertar de mi personalidad científica de toda mi niñez, pero el caso es que me hizo plantearme la existencia o no de Dios.
Años más tarde, como casi todos los niños, hice mi primera comunión. Durante mis clases de catequesis, muchas dudas me asaltaron en mi mente. Todavía recuerdo cuando dialogué con mi catequista un dia sobre Dios. “Dios que es exactamente?” -Le pregunté. “Dios, es el amor” -Me respondió la catequista. Realmente creo que es una buena respuesta para un concepto tan profundo; Sin embargo no me respondió en absoluto mi problema de fondo. Pero aún así, convencido en parte de que era lo correcto, acepté el cuerpo de Dios y celebré mi primera comunión en la familia cristiana.
No recuerdo por que razón no empecé mis estudios de confirmación posteriormente, pero el caso es que se redujeron progresivamente mis apariciones por el público centro clerigal. Se redujeron hasta desaparecer por completo; A excepción de algunas misas en honor a algún fallecido, o alguna boda que he asistido con mucha alegría. Pero la verdad tuve una etapa de negación de la existencia de Dios.
Una conversación que tuve con mi tio hace algunos años también me ayudó mucho a aclarar mis ideas en este aspecto (Sucede también que mi tio es cura del Opus Dei, además de ser catedrático de Teología por la Universidad de Navarra). Nuestro diálogo rondó en base a la fe como autoconvencimiento del religioso de esa verdad superior. Mi tio admitía que la fe era la respuesta a preguntas tan complejas que el hombre no puede resolver, y se apoyan en una instancia superior que debe existir para dar coherencia al mundo que nos rodea. Una vez alcanzado este punto, debatí con mi tio el hecho de los avances en la ciencia y en el conocimiento humano, que disminuyen en proporción la necesidad de la fe en un Dios; Por ejemplo, si conocieramos completamente el razonamiento de un ser humano, el entorno que le rodea en su completitud, toda su historia desde sus origenes, y lo que pasa tras la muerte … tendríamos las tres grandes preguntas resueltas, por lo que Dios en sí mismo quedaría como una simple anotación en algún viejo cuaderno de historia futurista.
Pues bien, tras negar un tiempo la existencia de Dios, aun no queriéndolo, me olvidé un poco del tema -ya que lo tomaba como una decisión meditada y por tanto, dificil de añadir comentarios de valía. Pero esto fue hasta hace unos días, en dónde, buscando información sobre el filosofo Protágoras, encontré una frase suya que me hizo reflexionar mucho: -sacada del escrito “Sobre los Dioses” …
De los dioses no puedo saber ni que son, ni que no son, ni qué aspecto tienen; pues múltiple es lo que me impide saber: tanto la no patencia (de lo ente mismo), como el ser breve de la vida del hombre.
Esta frase de un grandísimo Sofista, me hizo pensar mucho en la solución a mi pregunta. Realmente el ser humano se cree tanto con lo poquísimo que ha conseguido aún, que se ve capaz de explicar lo que no puede explicar aún. Creo que si no sabemos que hay más allá de los límites del universo, no podemos darle un nombre y crear un concepto, porque con esto lo único que hacemos es tapar una ignorancia con un manto y no mirarla de nuevo, porque, reconozcámolos, nos dan miedo esas preguntas. Siempre nos lo han dado, es vivir en un estado de incertidumbre preguntándose el sentido de la vida cada día, y hay,ha habido y habrá personas que no pueden soportar esta carga en sus hombros sin ponerle este manto. El manto es la religión, en todas las variantes que he conocido hasta ahora.
Sin embargo, he estado leyendo algo acerca de una religión un tanto desconocida -fuera del ámbito cinematográfico- como el Budismo. La vida de Budha -resumiendo- es la de un principe con todo tipo de lujos y comodidades, que forma una familia con una mujer y un hijo. Un día, despues de estar recluido en su palacio durante toda su vida, decidió pasear por su pueblo y ver a sus habitantes. Fue tal la tristeza que le empañó el corazón, que decidió abandonar sacrificando todo lo que tenía -incluida su familia- y convertirse en un asceta para entender el origen del dolor y del sufrimiento humano. Al contrario que Jesucristo, Budha lo tenía todo y lo abandonó por su pueblo. Sus enseñanzas son seguidas en multitud de lugares del mundo, en donde los practicantes hacen un amplio análisis personal de su propia consciencia, sin demostraciones públicas. El budismo es una religión privada, íntima, personal. Y quizás eso se lo que más me atrae de esta filosofía, que promueve que el autoconocimiento abre la mente y te integra con tu entorno.
Parece que hoy puede ser un buen día para leer más de la vida de este hombre y de lo que nos enseñó sin necesidad de milagros, de imperios revelados contra un solo hombre, sin una organización en toda regla detrás del negocio de las respuestas sin explicación … excepto la fé.
FeR

Estoy en el trabajo y no lo he podido leer todo ni detenidamente, pero quería hacer un pequeño comentario sobre lo que decías a tu tío de la ciencia y la necesidad de Dios o de religión: la racionalidad no es más que _una_ de las facetas de la humanidad, cerrarnos en la racionalidad es perder la mayoría de nuestra humanidad. No sé si te entendí bien, pero quería llamar la atención sobre el hecho de que somos más que cerebro, y que la espiritualidad (y, en cierta manera, la religión) es necesaria.
Por supuesto, otra cosa muy diferente son las Iglesias y la religión «mal entendida»…
–Esteban
PD: Para que no se me entienda mal, yo soy extremadamente poco «religioso», en el sentido de que no me gustan las Iglesias ni la ceguedad y la «visión única» que parece que nos intentan imponer las religiones… sólo digo que el misticismo, la espiritualidad, la subjetividad, etc. son tan importantes como la racionalidad y no debemos desdeñarlas.
Comentario por Anonymous — Miércoles 2 Junio, 2004 @ 6:23 pm
Esteban,
Quería comentarte el origen de esa reflexión, ya que quizás quedo muy somera -por no aburrir demasiado a los dos pelagatos que me leen
- que quedó contrastada en tu comentario:
“cerrarnos en la racionalidad es perder la mayoría de nuestra humanidad. No sé si te entendí bien, pero quería llamar la atención sobre el hecho de que somos más que cerebro, y que la espiritualidad (y, en cierta manera, la religión) es necesaria..
El racionalismo es quizás una de las doctrinas filosóficas con las que más representado me siento. El hombre racionalista se encuentra imposibilitado para conocer directamente la realidad, las cosas en sí, tal y como son. ¿Conocemos las cosas tal y como son o son las cosas tal y como las conocemos?. La realidad ha dejado de ser evidente, porque no puede ser conocida más que mediatamente, a partir de nuestras ideas o representaciones mentales, esto es: a partir del propio sujeto cognoscente y no del mundo en sí.
Partiendo de esta reflexión, creo que el camino más inteligente y firme es el agnosticismo religioso; Puesto que tenemos tantos motivos para creer en Dios, como para no hacerlo; Y ninguno de los dos grupos se puede creer tan iluminado como para responder a esta pregunta con rotundidad. De la misma manera, creo que no existe una persona que pueda poner fin con un ilustrado comentario a esta discusión. Sin embargo, vale la pena perder algunos minutos reflexionando sobre esta importante cuestión humana.
“Por supuesto, otra cosa muy diferente son las Iglesias y la religión «mal entendida»…” Esteban Dixit. Por supuesto que si, y que desgraciadamente, abunda por el mundo. EEUU, Talibanes, el PP ..
jejejeje
FeR
Comentario por FeR — Miércoles 2 Junio, 2004 @ 8:54 pm
Puedo decir que me encuentro más en sintonía con las impresiones de Esteban que con las tuyas Fer.
Cierto es que el mayor error de la humanidad es malinterpretar la religión o la fe.
La fe existe en todas las manifestaciones de lo que conocemos y de lo que vivimos a diario. “La fe mueve montañas”, se suele decir. No hay mayor verdad. Si no fuera por la fe donde estaríamos tú y yo querido amigo? Habríamos llegado a donde estamos?
Creo que el tema religiosa va mucho más allá de lo vanal o lo terrenal.
Supone mucho decir que existe algo que está por encima de nosotros o del conocimiento, y es muy fácil excusarse en que aquello que no tiene, todavía, explicación lógica, es obra de Dios.
Es en este punto donde difiero completamente con las religiones del mundo. Todas son, en su esencia, muy parecidas en el fondo. Cambian las formas, evidentemente.
Tu tb sabes que he estado toda mi vida, hasta bien entrados los años de la Universidad, ligado al colegio donde crecí, me desarrollé y me eduqué: el Colegio Claret. Bien es sabido, pq además tú tb lo has sufrido, cuál es la realidad que habita las cuatro paredes de ese colegio (o las 12 pq son 3 centros, xD).
He estado la mayor parte de mi vida colegial buscando eso que llaman Dios. Desgraciadamente no lo he encontrado… Todavía. Sigo buscando.
Preguntas: “Qué es Dios?” y te dicen que es el padre, el hijo y el espíritu santo. Pero… al menos yo, me niego a reconocerlo como padre, tanto de la creación, como de la humanidad. Se ha demostrado sobradamente como fue el origen de la vida de forma científica, y como padre, pues la verdad, un padre se desvive por lo mejor para sus hijos, y no es el caso. Si no pq hay tanto odio en el mundo?
Hijo: dicen que Jesucristo es la encarnación humana de Dios, su Hijo en la Tierra, enviado para salvarnos. Hecho históricos constatan que el tal Jesucristo existió y que revolucionó su época al ir en contra de las pautas establecidas por la clase dominante. Es una pena que la Biblioteca de Alejandría se nos quemara para poder constatar tantos y tantos echos que dice la Biblia que sucedieron. En mi opinión fue el primer comunista que existió (echarle una ojeada a los libros de Kant y Marx, y sabréis que digo).
Espíritu Santo: esta es la más fácil de responder. Nos dicen que Él todo lo ve y es su gracia la que nos guía: dónde está su gracia cuando un niño de 6 años tiene que matar a sus padres para poder sobrevivir e intentar salir de la miseria en la que vive?
No puedo decir que sea ateo, pero tp puedo decir que sea agnóstico. Me definiría más como Santo Tomás: “no lo creeré hasta que no lo vea”. Quizás demasiado científico o demasiado cerrado pueda parecer, pero no lo soy en absoluto.
Siempre he pensado que decir que Dios no existe pq si, pq si existe pq existe el sufrimiento? Nuestros padres biológicos tb sufrieron y lucha pq nosotros no suframos tanto, pero aún así sufrimos (unos más que otros, se sobreentiende), así que, ahí queda eso.
Yo me declaro más en contra de la existencia de Dios que nos quiere mostrar la religión cristiana. Si, esa institución hipócrita que nos dice que hay que repartir y amarnos como hermanos, cuando las mayores crueldades del mundo se hicieron, y aún se hacen en su nombre mientras llenaban sus arcas de oro, dinero, joyas, piedras preciosas y obras de arte valoradas en miles de millones de euros. Buen negocio este…
Puede que exista una fuerza sobrenatural que nos mueva a hacer cosas que nunca creímos posibles (llegar a la luna, por ejemplo). Eso es la fe y algo de mistico (más bien bastante), si que tiene. Pero de ahí a que eso sea motivo de la gracia de Dios, dista un abismo…
No se, tb es una reflexión que me hago y que por supuesto está abierta a réplica.
Un abrazo FerFur.
Comentario por FoN — Jueves 3 Junio, 2004 @ 2:18 am
Hola de nuevo:
Me gustaría poder hacer una reflexión más completa, que se acercara al nivel que estoy viendo en esta página. Desgraciadamente, dada la hora intespentiva, el lugar y las circunstancias (doce de la noche, en magisterio y en un hueco del estudio), no podré hacerla.
Me alegra ver que todavía hay dudas en aspectos como este, y que no aceptamos como cierta ninguna opción. Como bien dijo un famoso filósofo. “Pienso, luego existo”, o quizás acercándonos más al pensamiento agnóstico, “dudo, luego existo”. La pena es que este señor utilizaba este axioma para llegar a conclusiones poco adecuadas (desde mi punto de vista).
Yo no coincido con ustedes en lo que plantean. Atenta contra mi razón la creencia en un ente superior que nos crea, nos manda o decide sobre nuestras vidas. Evidentemente no voy a afirmar categóricamente que no exista Dios (mi razonamiento científico no me permite afirmar nada de forma tan rotunda).
Entiendo que la discusión no está centrada en la existencia de “cualquier” dios, sino en la existencia del que nos inculcaron nuestros mayores. Y ésa es la idea que me cuesta aceptar.
Puede que haya algo que nos diferencie del resto de los seres de este planeta, pero me parece una idea un tanto prepotente. Partimos de la base de ser superiores, de ser diferentes. Y aunque nuestro conocimiento actual puede ser erróneo (y de hecho, casi con seguridad lo es, o al menos incompleto), nada parece apoyar esta tesis.
También a mí me gustaría creer en ese “algo” superior, pero desgraciadamente, de momento, creo que es sólo una reacción irracional al miedo que nos produce lo desconocido.
Puede que sea la proximidad de los exámenes, pero estoy un poco negativo hoy ;D
Prometo “posts” más estructurados en el futuro.
Un abrazo a “los dos pelagatos que leemos esto”
Rafa
Comentario por Rafael de León — Jueves 3 Junio, 2004 @ 8:03 am
El hombre mas grande de todos los tiempos-
El bestseller de todos los tiempos -(todos tenemos una).
¿Cuanto aguanta una mentira sin ser descubierta?
¿A cuantas personas se puede engañar con una mentira?
¿Cuantos paises puede recorrer una mentira?
estoy seguro de que aquella noche te escucho y te respondio, pero a lo mejor no como tu querias o como tu imaginacion alcanzo.
EL cambio mi vida.
un saludo a todos
Comentario por Anonymous — Lunes 7 Junio, 2004 @ 10:08 am
Buenas,
La verdad que he estado reflexionando un rato antes de contestar a este post porque la verdad es que una disección del comentario podría romper la poesía que lleva dentro y la verdad es que me gustó mucho el estilo, aunque las reflexiones que van dentro parecen de un niño atizando una piñata … y si quieres te lo puedo demostrar por correo si te quitas el antifaz ;-P
Comentario por FeR — Lunes 7 Junio, 2004 @ 10:12 pm
José Saramago
EL PAIS. 18/Septiembre/2001)
EL FACTOR DIOS
En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá ‘ver’ cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.
Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez ‘aquí estoy’ cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.
Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra…) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.
Al lector creyente (de cualquier creencia…) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.
-pd) Mis palabras sobran aquí…-
Comentario por FeR — Martes 15 Junio, 2004 @ 9:07 am
Particularmente, siempre me ha parecido muy interesante el tema de la existencia de dios. Suele haber mucha poesia en todas las reflexiones al respecto. Pero según voy observando más el mundo, y analizando, el tema me empieza a parecer más peligroso que poético.
Creo que el concepto de religión es una lacra del pasado, que, en el presente, es en parte responsable del cataclismo en el que está sumido el ser humano, y que si no nos liberamos de los dioses… acabaremos muy mal. Los dioses no llevan a ningún cielo, nos conducen directamente al infierno. Supongo que el de las torres gemelas o el metro de madrid o londres no son más que pequeños anticipos (o el que crean las bombas que el dios de bush le manda distribuir por doquier, a lo que se ve).
Si a alguno le interesa esta discusión le invito a leer mis reflexiones, que intentaré ir plasmando poco a poco en http://xicalo.blogspot.com
Comentario por xicalo — Sábado 16 Julio, 2005 @ 2:15 am
Buff !! De esto podriamos hablar la proxima vez que nos vieramos durante horas…
Si te atreves, claro… ;o)
Comentario por Flapy in Japan — Lunes 19 Febrero, 2007 @ 2:27 pm
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