Buenas a to2,El fin de semana he ido con Daniele a Milán. Bueno, de hecho, Daniele llevaba en Milán casi una semana visitando a clientes y me invitó a pasar el fin de semana con él, y como no podía ser menos, acepté la idea. El Viernes por la tarde me tocó hacer el trayecto desde Carisolo. Primero una guagua hasta Trento (capital de la provincia del Trentino) y allí cogería un tren hasta Verona, de donde cogería otro hasta Milán.
El viaje, como siempre, tuvo sus anecdotas. La primera que en el trayecto Trento-Verona, me senté -casualmente- con dos chicas de mi edad. Las dos leyendo sus respectivos libros (Harry Potter y la orden del Fenix, y algo que me pareció macroeconomía en italiano -pero la verdad que no me fijé mucho), y el tren avanzando hacia Verona. De repente, me di cuenta de que no me había fijado en la hora a la que salía el tren de Verona a Milán y claro, a alguien le tenía que preguntar. Resultó además, que una de las dos también iba a Milán.
En Verona tuve que esperar casi hora y media, y estas chicas me invitaron a comer en un McDonalds. Evidentemente, despues de haber visto el documental “superSize Me!“, ¿Adivinan quién se comió una hamburguesa? Pues yo no, yo me saqué, sin verguenza alguna, las chocolatinas que me había regalado Ugo unas horas antes. El trayecto a Milán me lo pasé conversando con la chica que vino a Milán, y la verdad que resultó de lo más agradable y entretenido.

Llegué a Milán y al poco vino Daniele a buscarme, pero como era super tarde, casi que fuimos directamente a dormir. Yo no tenía demasiado claro donde íbamos a dormir, pero la sorpresa valió la pena. Daniele y Elena estaban durmiendo en su camper -si, ese coche-casa con baño, ducha, cocina, tele y de todo. Despues de muchas horas de conversación trascendental con Daniele, caí redondo en la cama.



Por la mañana estuvimos de visita en Vigevano, un pueblo a las afueras de Milán. Allí pudimos ver, desde el Castello de Vigevano, pasando por la calle cubierta más vieja de Europa, el lago Maggiore o la statua di S. Carlo -que tiene la peculiaridad de que es hueca por dentro, y puedes ascender su 35m por una escalera interna y asomarte por el ojo izquierdo de S. Carlo.

A la noche fuimos a casa de unos amigos de Daniele y Elena a cenar. Despues de jugar un buena rato con el hijo de Andrea, Alessando, nos dispusimos a cenar. La cena fue absolutamente increible, un deleite para el paladar más exquisito, y encima aderezada con una agradable conversación durante toda la noche. Lo más anecdótico de la noche es que le enseñé a Alessandro a “chocar los 5″, y cada vez que lo hacía, se meaba de la risa -y yo con él, para que negarlo.
El día siguiente fuimos por la mañana a buscar a una amiga de Elena llamada Mery. Hablamos un poco:
> no, yo estoy aquí trabajando con Daniele en Carisolo, y tú?
> Yo vivo aquí y tengo una formaggeria.
> STOP! ¿una qué? -Mis oidos no daban crédito al tiempo que mi boca salibaba sospechósamente en exceso.
> ¿Te gusta el queso?
> Dio Porco! ¡Soy un amante del queso!
> Pues no hay más que decir. Elena, da la vuelta que vamos a la formaggeria a por un poco de queso.

He de matizar que en italiano, los adverbios cuantitativos (poco, suficiente, mucho) no tienen nada que ver con el español. Cuando un italiano dice “un poco” es que te vas a hartar. Y así fué, fui con ella a la formaggeria y cogió una selección de los 15 quesos más buenos, junto con yogur griego casero. He descubierto que hay dos sitios a los que no es bueno -para mi- que entre con una tarjeta de crédito: Las buenas librerías y las formaggerias.
Despues fuimos de nuevo a casa de los amigos de Daniele y Elena a disfrutar de un increible asadero en el jardín de la casa. Chuletas por doquier, verdura asada, el “tour del queso” y pastel de postre. La verdad es que acabé reventao, y como estabamos en familia: camisa fuera y a dormir la siesta sobre una sábana en el cesped.

Cuando me desperté, Daniele me concedió un deseo y me llevó a conocer a una gente que tenía muchas ganas de conocer: Jesus from Ibiza. Hacía ya un par de semanas que escuchaba su disco una y otra vez sin parar, y a día de hoy sigo haciéndolo. Son absolutamente increibles, primero músicalmente, y ahora puedo decirlo, como personas. Son tres: Un Dj, un guitarrista y una cantante solista -y no en ese orden. A todos los que quieran oir música house creativa, fusionada de mil formas distintas, y remezclada otras tantas, pueden esperar a que venga a las palmas y pedirme el disco. Recomendado.
Y al poco partí con Daniele a Carisolo en coche, pero él en un coche y yo en otro. La verdad que fue un camino largo, pero dado que la media de Daniele es de 120km/h, y teniendo en cuenta el hecho de que la carretera era bastante poco recta, se puede decir que fue al menos emocionante la vuelta a casa.
Me gustaría aprovechar este último espacio para darle las gracias a Daniele y a Elena por haberme invitado y acogido como a un hijo. A Andrea&Family por invitarme a comer una comida tan buena dos días seguidos. A Mery por los quesos. A los chicos de Jesus from Ibiza por regalarme el disco y su nueva maqueta, y a ti por leer esto.
FeR
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