Buenas a to2,
Antes de nada, me gustaría pedir disculpas por haber pasado tanto tiempo sin publicar nada. Este periodo ha sido de lo más movido y han habido muchísimos cambios en mi vida, que poco a poco espero irles contando.
El cambio más grande en mi vida ha sido que he encontrado a una persona muy especial para mi y con la que he decidido compartir muchísimas cosas en mi vida. Esa persona se llama Yuko, y es una chica japonesa guapísima, vegetariana, de 31 años y que habla inglés mucho mejor que yo. Ya os iré contando más cositas de Yuko, pero por ahora parece que es suficiente para abrir boca
Pasemos ahora a describir un poco lo que han sido las Navidades en Japón, que no tienen desperdicio…
[26-30 de Diciembre]
Durante la semana del 26, Yuko y yo decidimos alquilar un apartamento en la zona de Akasaka, que está relativamente cerca de Roppongi, por lo que era muy fácil moverse en Tokyo. Akasaka es la zona ministerial de Tokyo, así como del Tribunal Supremo, el parlamento, , Tokyo tower y el zojo, etc. Para lo céntrico que esta en Tokyo, el precio no es tan caro como se podría imaginar.
En esa semana tuvimos la posibilidad de hacer un poco de vida relajada: practicar recetas en la cocina, ver muchas peliculas, sentarse a paliquear en la cama hasta que sale el sol.. la verdad es que genial.

Uno de los días, Yuko me trajo un día para cenar unas hamburguesas Hawaiianas enormes. En Japón hay algunos restaurantes Hawaiianos, pero sin embargo no había oido hablar de la comida hawaiiana antes de venir a Japón. He de reconocer que no me la terminé, pero la verdad es que estaba buenísima!! Como detalle curioso decir que creo que es la primera hamburguesa que me como que tiene aguacate… idea obvia, pero que casi nadie hace ¿no creen?
[30-31 de Diciembre]
El 30 de Diciembre por la mañana temprano nos fuimos con las maletas a Asakusa. Asakusa es un barrio antiguo al norte de Tokyo muy conocido por sus templos -como el templo de Senso-ji, que tiene 5 pisos-, la avenida principal con sus tienditas, el barrio de Yoshiwara (distrito de prostitución), el puerto del rio Sumida … es una de las visitas obligadas de Tokyo, y que por una razón u otra, aún no había tenido ocasión de disfrutar.

Templo en Akasaka

Inspirando incienso

Estatua homenaje a la mujer en Japón
Desde Asakusa partimos en un tren dirección norte hacia Nikko. Poco a poco ibamos viendo como cambiaba el clima de un Tokyo frio y nublado, a un nevado y despejado Nikko. Ya casi por la noche, llegamos a nuestro Onsen. En el hotel todo el mundo iba vestido con un kimono, y nosotros no íbamos a ser menos. Aproveché que teníamos un poco de tiempo antes de cenar, y me fui al Onsen.

Onsen interior

Japanese Kimono

Yuko y FeR
Es la primera vez que iba a un Onsen y no sabía muy bien lo que tenía que hacer. Como dicen algunos: “En Roma, haz como los Romanos“. Bueno, lo primero que haces es ir a una sala enorme, en donde hay unas pequeñas cestas para dejar tu ropa. Te desnudas, coges una pequeña toalla y te diriges a lo que es el Onsen en sí.
Primero te das una pequeña ducha, y cuando ya estás preparado para entrar en el Onsen, mojas tu toalla con agua fria, cojes un cubo de agua fria y te lo echas por encima. Despues entras en el Onsen y te pones la toalla encima de la cabeza. El Onsen normalmente está a una temperatura muy elevada, en algunos casos de casi 60ºC. Se pueden incluso cocinar huevos dentro de un Onsen sin problemas!
Por la noche fuimos a cenar. Al contrario de lo que me esperaba, el comedor era una especie de gimnasio enorme lleno de mesas estilo japones a unos 30cm del suelo. La atención era absolutamente detallista y no pararon de traer muchísima comida durante toda la cena. La verdad es que estaba todo sabrosísimo.
Despues de la cena, subimos a la habitación y vimos que nos habían preparado el futón sin decirles nada, así como un termo de té verde. Aprovechamos la circunstancia para charlar un rato hasta que, de repente, llamaron a la puerta y aparecieron dos japoneses, un hombre y una mujer. Cuando le pregunté a Yuko que qué pasaba, me dijo que era un regalo para mi. Eran masajistas!! Me tumbé en mi futón y el hombre comenzó a hacerme un masaje por todo el cuerpo que me dejó como nuevo. Cuando terminaron el masaje a ambos, muy atentamente nos dieron las gracias y se fueron. Entonces sucedió algo muy extraño:
Yuko: “¿No notaste nada extraño?”
Fer: “Pues la verdad es que no… ¿debería?”
Yuko, sonriendo: “Fer, los dos masajistas eran ciegos…”
Me quedé absolutamente de piedra porque se conocían la habitación absolutamente de memoria y jamás hubiese imaginado que alguien podría moverse tan rápido y con tanta agilidad siendo ciego. Me fui a la ventana y, viendo como bajo las estrellas iba cayendo la nieve sobre la montaña, me quedé pensando un buen rato ….

Onsen al aire libre
A la mañana siguiente fuimos a otro de los onsen que tenían disponibles en el hotel. Esta vez la historia era bien diferente. Llegabas a una sala, mucho más pequeña que la que anterior. Te desnudas, coges la toalla y al abrir la puerta … tienes un sendero de piedras que te lleva hasta un onsen externo. Repito: te desnudas, abres la puerta y te vas en pelota picada por un sendero de piedras mientras nieva. Cuando llegas allí, ni cubo de agua fria ni nada, directamente al onsen. Este tipo de Onsen, en mi opinión, son muchísimo mejores. La experiencia de estar en un Onsen al exterior mientras nieva sobre la montaña que tienes en frente, creo que es alucinante. Todo el que venga a Japón debería de experimentar.

Yuko enfadada en la nieve

FeR

Mi cara en la nieve
Recogimos nuestras cosas de la habitación y nos fuimos a dar un paseo por las montañas cercanas al hotel antes de coger el tren de vuelta a Tokyo. Estaba todo absolutamente nevado y había que caminar con mucho cuidado. Dimos un paseo por las montañas, bajamos escaleras nevadas deslizandonos, hicimos un muñeco de nieve, e incluso dejé mi cara impresa en la nieve! He de reconocer que no estoy acostumbrado a ver la nieve y me emociona mucho verla.
[Nochevieja]
Despues del episodio de Nieve en Nikko, cogimos el tren de vuelta hacia Tokyo. Aprovechamos la tarde para prepararnos y dejar las maletas en el apartamento y nos fuimos de cena con unos amigos de Yuko. La cena de nochevieja, lejos de los langostinos y la alta cocina a la que estaba acostumbrado con mi familia, se convirtió en una cena en un resturante Mexicano en Roppongi que, aunque no estaba mala, no deja de ser diferente.
A las 23:30 terminamos de cenar y nos dirigimos a una discoteca cercana llamada Yellow. Yellow es una discoteca que, aunque está un poco alejada del centro de Roppongi, es una de las más antiguas y tiene una reputación única en Japón, se dice incluso que tiene el mejor sistema de sonido de todo Japón. Esa noche además, venían dos DJ de UK que prometían hacer la fiesta inolvidable. Uno de los amigos de Yuko, Catzuo, nos regaló a cada uno unas pulseras fluorescentes. Al principio pensé que era una bobería, pero despues entendí la utilidad que tienen. En una discoteca llena de gente, con las luces apagadas, puedes encontrar a tus amigos en cuestión de segundos gracias a la pulsera!
A ritmo de tribales house, jazz electrónico fussion y techno … entramos en el año 2006! Aquí os dejo un video de lo que fue mi entrada de año, espero que os hagais una idea de lo que viví en la fiesta de Yellow…. hasta las 8 de la mañana!
[1 de Enero - por la Mañana]
Cuando terminamos la fiesta en Yellow, juntamos todas las energías que teníamos y nos fuimos a un Jonathan’s a desayunar. Despues de un buen café y unos pancakes, cogimos el metro en dirección Yoyogi.

En la zona de Yoyogi tenemos un gran parque llamado Yoyogi-Koen, Dentro del cual se encuentra el famoso templo de Meiji-jingu. Casualmente fue el templo que visité en mi segundo día en Japón gracias a Sato San. El 1 de Enero por la mañana era un día especial en el templo, y había muchísima gente en los alrededores. Habían preparado muchas instalaciones para que la gente comiera o comprara cosas.
La tradición dice que tienes que coger una moneda de 5¥ y tirarla al templo. Acto seguido, debes de dar una palmada delante de tu cara y dejar las manos juntas mientras pides un deseo. La moneda ha de ser de 5yenes por una razón, y es porque en Japonés, “5 yenes” se dice “Go en” (ご円), pero el mismo sonido, con diferentes kanjis (ご縁) significa tambien “destino, karma”.

Otra de las cosas interesantes de las navidades, es que puedes comprar una flecha [破魔矢] que te trae buena suerte. La debes de poner cerca de la puerta, y en algún lugar muy elevado
Bueno, espero que les haya gustado una pequeña parte de lo que he disfrutado yo relatandolo! A ver si cojo un poco de ritmo y les cuento el resto de cosas que me han pasado hasta hoy… que hay muchas más cosas que contar!!
Un abrazo a todos desde un frio, pero cálido Japón…
FeR
pd) Más fotos en el set de flickr