Buenas a to2,Antes de comenzar esta nueva etapa en el blog, me gustaría pedirles disculpas a mis más fieles lectores por el retraso que he tenido en publicar las andanzas por tierras niponas, espero que sepan entender lo liado que he estado ultimamente. Me gustaría tambien mandar un abrazo grande a todos aquellos que con sus mensajes y correos me han mandado fuerzas y ánimos para afrontar este nuevo reto en mi vida.
Para los que vayan con un poco de prisa, les resumo que Japón es la leche. Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy con la boca abierta, los ojos atrapando imagenes multicolores de neon y mi cerebro acumulando información. Llevo aquí solo unos días y ya tendría información para escribir unos miles de posts. Bueno, vamos al lío, que ya tendremos tiempo de contar cosas sobre Japón durante este año.




El viaje por Bruselas se me pasó en un suspiro. Ya desde el primer día estuvimos de fiesta con los Vulcanus del año pasado: Hector, Carlos (boneiro), Javi (habi), Martin, Dodo … la verdad es que casi no dormimos en tres días; Nosotros preguntándoles todo tipo de cosas con nuestros -lógicos- nervios pre- Vulcanus, y ellos sin parar de darnos consejos en todo momento. Al ver el grupo de amigos que se ha formado en Vulcanus en un año en Japón y la tranquilidad con la que te cuentan las cosas que han vivido, te das cuenta de que todo va a ir bien, que tienes un camino por delante lleno de sorpresas y aventuras que dependen solo de ti y de que tienes que disfrutar de cada segundo. Gracias por todo chicos, nos vemos por el mundo!!


El viaje a Japón comenzó en Paris el día 1, y tras casi 12 horas en un avión serigrafiado con Pikachu y pokebals, viendo peliculas bajo demanda, comiendo del buffet gratuito y hablando con las azafatas japonesas, aterrizamos en el aeropuerto de Narita en Tokyo. Lo primero que me sorprendió es lo increiblemente bien organizado que estaba todo: las maletas salieron antes que nosotros, el camino señalado al milimetro desde la entrada hasta la salida: un despliegue logístico a grandísima escala digno de admiración. Cuenta la leyenda, que cuando los japoneses inauguraron el aeropuerto de Narita, movieron toda su infraestructura tecnlógica del aeropuerto antiguo a Narita y … funcionó todo a la primera!!

A la salida nos esperaban las increibles chicas del eu-japan center de Tokyo para llevarnos en diferentes grupo a las residencias respectivas. Tras casi dos horas de camino en guagua y tren cargando con las maletas, llegamos finalmente a la residencia ya de noche. Ya os contaré como es mi residencia en otro momento, pero os adelanto que está bastante bien.
El sábado tras dormir toda la noche en el tatami de mi cuarto, nuestra misión por la mañana era comprar un futón [cama japonesa en forma de colchoneta]. Tras una pequeña visita a un cibercafé y a una sala de Pachinko [Juego de Bolera japonesa], nos dirigimos al eu-japan center donde habíamos quedado con el resto de los Vulcanus.
En la salida de metro del eu-japan center nos esperaba Sato San, la responsable del programa aquí en Japon y nuestra “mamá” durante nuestra estancia aquí. Despues de invitarnos a comer a un Tony Romas (siii, aquí tambien hay!!), nos fuimos de excursión por la ciudad.
Fuimos a una avenida comercial de tiendas -muy muy caras- de diseño en el barrio de Harajuku y a un enorme parque llamado Meiji Jingu Shrine con un templo budista en el centro. En el templo tuvimos la suerte de poder presenciar en directo una boda tradicional japonesa y sus rituales. Me pareció realmente precioso la manera en la que se desarrollan las bodas en Japón. Pudimos también ver unas fuentes que tienen con unos cazos, que sirven para purificarte antes de entrar. Al entrar en el templo, la tradición dice que tienes que tirar unas monedas en una caja de madera, sonar la campana, asentir dos veces, aplaudir dos veces y volver a asentir.




De ahí fuimos caminando hasta Shibuya en donde nos vimos rodeados por cientos de rascacielos, luces de neón en cada centimetro cuadrado, miles de personas en cada cruce y un ambiente nocturno que se te pegaba en la ropa. Tras comprar un pequeño adaptador para mi portatil, volvimos a la residencia. Sábado noche, Tokyo, Fer … ¿está claro no? Pues sucedió lo que tenía que suceder: salí de fiesta por Roppongi.
Debido a un malentendido con John (un Vulcanus portugués/inglés), me tocó salir a conocer roppongi por mi cuenta. Tras unos pequeños paseos por la zona absorbiendo el ambiente, usé mi extremadamente-limitado japonés para preguntarle a unas chicas muy monas ellas dónde podría ir por esa zona:
FeR> Nice Disco wa doko desu ka?
Chicas-Niponas> [parrafada inentendible en japonés]
FeR> [Pone cara de poker durante medio minuto]
Chicas-Niponas> Do you speak english by any chance?
FeR> [Le cambia la cara a una amplia sonrisa a la vez que dice “ohh yes!”]
Y así comenzó una noche con estas chicas por una discoteca de música negra, otra de música trance (donde las abandoné por no poder soportar esa música más de 10 minutos) y seguí mi ruta por las principales discotecas de roppongi, conociendo gente, hablando, bailando y esas cosas que se hacen en uno de los sitios nocturnos mas concurridos de Tokyo. Me llevaron incluso a una discoteca en la 5ª planta de un edificio que era en plan chill-out con sillones enormes y luces tenues.
Una cosa curiosa de Roppongi es que si te aburres de estar en una discotecta, siempre puedes salir y comer algo en las decenas de cafeterías abiertas, ir a algún karaoke a desafinar un poco, comprarte un móvil en cualquier tienda tecnológica o simplemente escuchar a gente tocando la guitarra por las calles. La fiesta terminó durmiendo en el cesped de un rascacielos en roppongi junto con un grupo de japoneses que esperaban como yo a que abriera el metro.
El domingo lo dediqué a preparar el hiragana/katakana (alfabetos japoneses) para la reunión del Lunes. Un pequeño paseo con Jaakko (un Vulcanus finlandés de mi residencia) por Sobudai-Mae (mi barrio) y una cena en un sitio de comida rápida japonesa.


El lunes nos dirigimos al centro ya desde por la mañana, donde tuvimos una reunión informativa hasta por la tarde. Cuando terminó la reunión tuvimos un cocktail con diferentes representantes politicos de la unión europea, ministerios japoneses, multinacionales japonesas, representantes de cámaras de comercio y vulcanus japoneses que han estado en europa anteriores años. Tras la parte ineludible del protocolo, nos dispusimos a conversar entre unos y otros largo y tendido. Tanto conversamos que al final un gran grupo de gente nos encaminamos hacia un bar cercano a celebrar el comienzo de nuestra andadura por japón al grito de KAMPAI! (brindis japonés). La celebración terminó con algunas bajas, muchas risas y nuevos amigos japoneses para seguir disfrutando de buenos momentos por Japón.
Espero que no les haya resultado muy largo el post, pero es que el periodo de adaptación aquí ha dado mucho de sí. Un abrazo grande a todos, que sepais que se os recuerda por estas tierras del lejano oriente. Seguiremos informando
FeR
pd) Por cuestiones de tiempo, no he podido poner todas las fotos que me han dejado en este post, pero las podeis ver todas en mi cuenta de flickr si les apetece. Gracias a todos de nuevo!!